Claro que podemos hacer, y mucho. Lo primero, ¿cómo legislar para que las empresas pequeñas y locales nunca puedan acceder a la obra pública? A las pequeñas empresas, como Transportes Llamedo –que lleva recogiendo la basura en Arriondas y haciendo un servicio magnífico durante décadas– las echaron con la ley promulgada por el Gobierno de Aznar.




